jueves, 23 de febrero de 2012

De perlas, diamantes y momentos únicos.

No. No os asustéis. No he venido a hablaros de la superficialidad de las joyas. Si no de personas que en algún momento de nuestra vida se han convertido en una joya de valor incalculable, dignas de una Reina.

Referirme a personas como perlas y diamantes es una idea reciente, gracias al escritor Albert Espinosa, y a su libro "Si tu me dices ven, lo dejo todo...pero dime ven".
En uno de los capítulos del libro, uno de los personajes, le explica al protagonista que tiene un montón de fotos de personas que en algún momento han sido perlas en su vida. Y que algunas, se habían convertido en algo más que perlas, en almas que se funden con la tuya propia.

En mi vida, por suerte para mi, me he topado con muchas de estas perlas. Y alguna se ha convertido en diamante.
No todas esas personas han formado parte de mi vida. En ocasiones han sido encuentros fugaces, charlas de parada de autobús, y en otras ocasiones personas que han estado en mi vida un tiempo determinado y luego han desaparecido. Pero todas ellas han aportado su brillo.
Por poneros un ejemplo:
-Hace poco, viajé en tren a otra ciudad. Cerca de mí, había una señora de unos 70 años. Era una mujer elegante y se le notaba que de joven debió haber sido muy guapa. La conversación, la empezó ella hablándome de las virtudes de mi pelo (tengo una melena llamativa). 
A mi me hizo gracia. Siempre nos gusta que nos halaguen y más si lo hacen con educación y simpatía. Mientras me hablaba de mi pelo, pude ver en sus ojos un cariño, una admiración y una emoción especiales. Era como si ya la conociera, como si hubiera hablado con ella mil veces. Y sin embargo aquella era la primera vez que la veía.
Todo esto sucedió en el andén, y al subir al tren ninguna de las dos dudó en sentarnos juntas. Pues bien, os puedo asegurar que en el transcurso de aquellas dos horas que duró el viaje, mi mundo se paró. En aquel vagón escuchando a aquella mujer, compartiendo historias y anécdotas como si fuéramos abuela y nieta. O es más, incluso dándonos consejos mútuos como si fuéramos amigas que hace años que no se ven.

Esa mujer, en ese tren fue una perla en mi vida. Aún la recuerdo a menudo y pienso en las cosas que me dijo y en la energía que me transmitió. Y me arrepiento de no recordar su nombre, incluso de no haberla fotografiado para que formara parte de mis recuerdos para siempre. Porque sé que algún día la olvidaré.

Otras perlas de mi vida han sido por ejemplo amistades fugaces. De esas que aparecen en un momento puntual de tu vida en el que las necesitas y desaparecen de repente cuando todo va a mejor (a esos durante muchos años los auto denominé "mis ángeles e la guarda". No me preguntéis porqué).

Y otras que también han pasado por mi vida están aquí, en internet.
Personas con las que interactúo y tengo un feeling especial sólo con las palabras. Personas que sin conocerme personalmente, me conocen casi más que a mi misma. Algunas que conozco desde hace años, otras no tanto, pero personas que en algún momento han sido o son mis perlas. Ya sea compartiendo historias o aconsejándome, o dándome apoyo en momentos de mi vida que fueron duros.

Luego están las perlas que han acabado siendo diamantes.
Una es una amiga de la infancia. Otra un amigo de reciente adquisición. Ambos me leen el pensamiento sólo con mirarme a los ojos. Y los dos me hacen ver el mundo de otro modo cuando pierdo el norte. Con ellos no solo se para mi mundo, se para el universo entero. Un día con ellos es como un año con cualquier otra persona.

¿No os ha pasado nunca que una persona os ha hecho de puente para conocer a otra, o para conoceros mejor a vosotros mismos? ¿O para abriros la mente en algún tema o hacer que vierais infinidad de colores donde antes sólo veíais el gris? Pues si os ha pasado, puede que esa persona sea una de vuestras perlas.

Y es que las perlas tienen la capacidad de parar nuestro mundo por unos instantes y hacer que vuelva a girar con más fuerza.

La canción de hoy, la pongo porque aparece en el libro y porque cuando por el motivo que sea perdemos a una de estas perlas...tenemos que seguir adelante, para encontrarnos con otra.

El espectáculo siempre debe continuar...

6 comentarios:

  1. Que post tan bonito, según narrabas tu encuentro con aquella señora del tren lo estaba proyectando en mi mente a modo de pelicula.

    Ciertamente hay quienes encuentran personas especiales con las que compartir cada momento. Ya sean breves o eternas. Me gusta tu concepto, aunque mi concepto sea distinto, por diversos motivos.

    Un saludo!

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    1. Gracias! Y te aseguro que la historia es verídica...increible, un momento único.
      Llevo unos días algo desconectada del blog y no lo había visto hasta ahora.

      Un abrazo!

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  2. Hoy te acabo de dejar un premio en mi blog, pasa a recogerlo cuando quieras

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  3. seguro que tienes un collar bien gordo de perlas, bien bonito. pero ensangrentadas, no, eh? aunque probablemente algún hijo de ostra hizo daño también, eso es irremediable

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  4. Muchos te dirían que eres antisocial cuando encuentras a gente genial en internet, a amigos que algún día verás o que igual no. Muchos te dirán que eres una persona incapaz de buscarte a ti misma. Y no, todo lo contrario; eres capaz de encontrarte a ti misma en otras personas, y ese es el truco. :)

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