miércoles, 28 de noviembre de 2012

Ya nadie me escribe como antes.

Al cabo del día recibo un alud de información escrita. Prensa, redes sociales, mensajes de whatsapp...

El caso es que los últimos días he adquirido un grado de saturación comunicativa con mi mundo más cercano y ayer al abrir el buzón y ver que sólo había publicidad y facturas, pensé:

 "Ya nadie me escribe como me escribía antes".

Con lo bonito que era estar días, meses o años sin saber nada de alguien y de repente recibir una carta de tres páginas, o un e-mail. Porque también hemos dejado de mandarnos e-mails personales.
Desde que tenemos whatsapp o FB o TW, nos limitamos a pequeños mensajes...eso sí, a todas horas.

Y yo, qué queréis que os diga, añoro la calidez de las cartas escritas a mano, de los tachones, del olor del papel. Y en ocasiones, no es que no quiera saber como están mis familiares y amigos, es que para explicarme según qué cosas, prefiero que escriban o que me llamen, oír su voz, sus risas, y si lloran poder decir unas palabras al oído.

Como ya os he dicho antes, añoro esas cartas que llegaban de vez en cuando. Las de las amigas que viven lejos, las de la familia con fotos de las últimas cenas juntos... las de los amores que nunca llegaron a traspasar el papel y que tuvimos guardadas en el cajón de la mesita de noche tanto tiempo (esas que siempre llevaban una gotita de colonia).

Puede que a los más jóvenes, a los que han nacido con un teclado debajo del brazo, les pueda parecer extraño... por eso, me gustaría que si leéis esto, lo hagáis...probad a enviar una carta a alguien y esperar unos días a recibir respuesta.  Y contadle a esa persona todas esas cosas que no da tiempo a contar en un mensaje de pocas letras.

Como canción, nada mejor que el All my loving de mis idolatrados Beatles (versión de la película Across the Universe).

"And then while I'm away I'll write home every day and I'll send all my loving to You"