jueves, 12 de diciembre de 2013

Continuaremos.

Nos quejamos.  

Continuamente y por todo.  

Cuando es invierno porque hace frío, cuando es verano porque hace calor, cuando alguien o algo no es lo que queríamos o esperábamos, cuando después de mil horas trabajadas no llegamos a fin de mes, cuando un amigo nos dice algo que quizá no queríamos escuchar, cuando algún aparato no funciona, algunos incluso se quejan cuando la comida está demasiado fría o demasiado caliente (sin tener en cuenta que al menos tienen comida) ...  cuando el árbitro pita un injusto penalti, cuando nos hacen trabajar un domingo, cuando se estropea el ascensor de nuestro bloque de tres pisos, cuando no nos toca la lotería...

El caso es que somos así, quejicas de nacimiento.

Pero un día, alguien a quien admirabas, alquien que te parecía un guerrero nato, un luchador, muere cuando aún no era su hora. De una manera implacable e injusta, desaparece de este mundo.

Y entonces, queridos amigos, qué.

¿Realmente vale la pena pasarse media vida quejándonos por cosas irrelevantes?

Al final, lo único que importa es la vida, y cómo la vivas. Porque nunca sabes cuando se va a bajar el telón. Puede que sea dentro de muchos años, pero también puede que sea mañana. 

Y, si fuera mañana, ¿realmente quieres que ésta sea tu última escena?

Piensa en ello y deja un grito, fuerte y claro hasta el final. Porque aunque te vayas, tu memoria, continuará.

I'm not a hero.

 

sábado, 2 de febrero de 2013

"Yo solo sé que no sé nada".


Traducción:
He oído ésta vieja historia antes donde la gente se aferra a las metáforas sin dejar mucho espacio a la imaginación. Así que quiero que la imaginación vuelva al poder, pero sé que eso no es precisamente fácil. Así que paso una página, y vuelvo a leer la historia otra vez y otra vez, y otra vez. Es la misma historia, pero con otro nombre diferente. Aparecemos rompiendo las cosas, y reconstruyéndolas después, y creciendo, y siempre haciendo conjeturas.

Nunca sabemos nada. Es vergonzoso, pero no somos nadie. Hay momentos en los que somos inteligentes, y otros en los que somos despistados. Tan sólo somos seres humanos, divertidos, pero confusos. Lo intentamos, pero nunca sabemos a donde nos conduce todo ésto.

Todo ocurrió muy deprisa, en el tiempo que tardas en decir "desastre". Hay que tomarse un descanso y mirar atrás, desde la ultima fila. Y quizá sea esa la respuesta. Estamos detrás. Pero detrás de todo. Somos una burbuja en una olla hirviendo. Tan sólo un suspiro en una cadena de pensamientos. El tiempo se van quemando. Nos sentimos seguros, pero nunca lo sabremos. Parece lo mismo, dale un nombre diferente. Lo estamos rogando, y necesitando, y lo intentamos y respiramos.

Nunca sabemos nada. Es vergonzoso, pero no somos nadie. Hay momentos en los que somos inteligentes, y otros en los que somos despistados. Tan sólo somos seres humanos, divertidos, pero confusos. Lo intentamos, pero nunca sabemos a donde nos conduce todo ésto.

Toc toc, de puerta a puerta. Dile que su metáfora es mejor que la tuya. Y tú siempre podrás hundirte o nadar. El panorama se presenta desalentador. Si no crees en lo que te ofrecen entonces no tiene sentido. Así que lo leo otra vez, y otra y otra y vuelve a parecer lo mismo. Demasiados nombres diferentes Nuestro corazón es fuerte, pero nuestras manos débiles, y siempre estaremos compitiendo.

Nunca sabemos nada. Es vergonzoso, pero no somos nadie. Hay momentos en los que somos inteligentes, y otros en los que somos despistados. Tan sólo somos seres humanos, divertidos, pero confusos. Ayudando, y construyendo, y creciendo y nunca sabemos nada.