jueves, 12 de diciembre de 2013

Continuaremos.

Nos quejamos.  

Continuamente y por todo.  

Cuando es invierno porque hace frío, cuando es verano porque hace calor, cuando alguien o algo no es lo que queríamos o esperábamos, cuando después de mil horas trabajadas no llegamos a fin de mes, cuando un amigo nos dice algo que quizá no queríamos escuchar, cuando algún aparato no funciona, algunos incluso se quejan cuando la comida está demasiado fría o demasiado caliente (sin tener en cuenta que al menos tienen comida) ...  cuando el árbitro pita un injusto penalti, cuando nos hacen trabajar un domingo, cuando se estropea el ascensor de nuestro bloque de tres pisos, cuando no nos toca la lotería...

El caso es que somos así, quejicas de nacimiento.

Pero un día, alguien a quien admirabas, alquien que te parecía un guerrero nato, un luchador, muere cuando aún no era su hora. De una manera implacable e injusta, desaparece de este mundo.

Y entonces, queridos amigos, qué.

¿Realmente vale la pena pasarse media vida quejándonos por cosas irrelevantes?

Al final, lo único que importa es la vida, y cómo la vivas. Porque nunca sabes cuando se va a bajar el telón. Puede que sea dentro de muchos años, pero también puede que sea mañana. 

Y, si fuera mañana, ¿realmente quieres que ésta sea tu última escena?

Piensa en ello y deja un grito, fuerte y claro hasta el final. Porque aunque te vayas, tu memoria, continuará.

I'm not a hero.